Atenas, la ciudad de mejor clima del mundo

Atenas está a medio camino hacia la costa del Pacífico, por eso la hemos pasado muchas veces sin detenernos. Sin embargo, últimamente esta pequeña ciudad nos atrajo la atención. Supimos que es muy especial no sólo por su excelente clima.

Atenas es una pequeña ciudad con una población de aproximadamente 8 000 habitantes. Está situada a 42 km de San José y pertenece a la Gran Área Metropolitana, Provincia de Alajuela. Llegar allá es fácil por la Autopista # 1 Bernardo Soto; hay que pasar el aeropuerto internacional y conducir otros 10 km hasta el cruce de Manolos, allí doblar a la izquierda y viajar otros 14 km por la hermosa carretera # 3. También se llega más rápido por la Ruta N° 27, pero pagando peajes o utilizando el servicio de autobús directo. La ciudad está situada en un valle bastante plano, en las estribaciones de las montañas del Aguacate de origen volcánico.

El nombre de la ciudad (derivado de la capital de Grecia) se le dio a este lugar a inicios del siglo 19 por el presidente del país en aquel momento, José Rafael de Gallegos y Alvarado, quien fue muy aficionado a la cultura griega. Y antes de eso, el asentamiento se llamaba Sabana Larga.

Toda esta área es verde y pintoresca, las montañas de baja altura están cubiertas con árboles de mango, café, naranjas y otros frutales. Más arriba, en las montañas, se cultiva el café y en las tierras bajas, por lo general se planta el mango. Antes, el café se transportaba en carretas tiradas por bueyes y en su recuerdo el Monumento al Boyero se eleva en la carretera a Alajuela. El Parque Central de Atenas también es muy bonito, con altas palmas reales y alamedas limpias. En el centro hay muchos pequeños restaurantes de menús deliciosos y variados. Encontramos una hermosa iglesia, un viejo edificio de piedra de la Escuela Central, un gran mercado, una estatua de la Virgen, la Municipalidad y el teatro. Es obvio que aquí vive un público muy culto. En el restaurante “La Carreta” todas las paredes están cubiertas de estanterías pues es un restaurante-biblioteca, y mientras uno come, puede tomar un libro y leer de forma gratuita y también puede llevarlo a casa por unos días. Del centro, parten calles limpias y acogedoras llenas de hermosas casas bien construidas, rodeadas de frondosos jardines.

De la conversación con la dueña del restaurante “La Carreta” Adriana Murillo, supimos que hay una planta hidroeléctrica, así como una cooperativa de los productores de café cerca de la ciudad. En las montañas cercanas se extraía oro, pero las minas fueron cerradas hace tiempo. También se cerró el ferrocarril y la estación vieja está transformada en un museo. En general, en el área hay pocas fuentes de trabajo, por lo que la gente va todos los días a las grandes ciudades vecinas: Grecia, Palmares, San Ramón y Alajuela ya que las distancias con éstas no exceden de los 15 a 25 kilómetros. “Estamos a medio camino entre la capital y la costa del Pacífico, – explicó Adriana. – Si uno quiere ir a la playa, en una hora ya está en el lugar, sin presas y atrasos del tráfico, de los cuales están sufriendo los habitantes de la capital. Si uno quiere ir a un volcán o dar un paseo por las montañas de un Parque Nacional, también están muy cerca. Para ir a la capital de aquí, es el viaje de una hora”.

¿Qué más hace que esta ciudad sea tan especial? ¡Resulta que allá vive una gran cantidad de extranjeros! Estadounidenses, canadienses, franceses, alemanes, austriacos y holandeses y ahora, también rusos. Se instalaron a vivir tantos canadienses francoparlantes que en la escuela local, desde hace dos años, introdujeron la enseñanza de la lengua francesa desde el primer grado! Los primeros extranjeros en instalarse en ese lugar fueron estadounidenses jubilados y detrás de ellos llegaron también los representantes de otras nacionalidades, gracias a que en nuestro tiempo, muchos trabajan por Internet.

“En todo el Costa Rica, el clima es maravilloso, con la excepción de la costa. ¿Cuál es la diferencia con el clima de Atenas, por qué se llama el mejor del mundo?” – le pregunté a mi amiga Natasha Koval, que había vivido ahí varios años . “Me gustó mucho vivir en Atenas, – dijo Natasha. – A pesar de que la altura sobre el nivel del mar es menos de 700 metros no es tan caliente como, por ejemplo, en Alajuela. El clima es muy estable, sin cambios bruscos de temperatura, tiene la temporada seca por seis meses y también llueve por seis meses, así como en el Valle Central. Pero la salvación es la brisa fresca, ya que el relieve del terreno contribuye al hecho de que todas las noches, la zona está muy bien ventilada”. Sí, al parecer, se nota la influencia de las cercanas montañas bastante altas y del Océano Pacífico. Además, explicó Natasha, la mayoría de los visitantes no se instalan en el centro, sino que prefieren comprar quintas en las montañas vecinas, que se elevan hasta los 1 000 metros, ya que el clima allá es más fresco. Ella también había construido una casa en una pendiente pronunciada, dividió el área en terrazas, en la meseta superior estaba la casa, en la parte inferior había un rancho para asar la carne y aún más abajo, una piscina. La tierra allá no es muy cara, una parcela de 70 000 metros cuadrados se puede comprar por $ 25 000. No es de extrañar que, además de los extranjeros, muchos costarricenses acomodados, residentes de la capital, también compran allá sus quintas para vacacionar. Sin embargo, la construcción en pendientes pronunciadas es peligrosa por posibles deslizamientos de tierra. En 2007, en el pueblo de Cacao (a 6 km del centro de Atenas), después de fuertes lluvias cayó un acantilado sobre las cabezas de la gente, enterrando  varias casas, y 14 personas murieron. Así que antes de comprar una propiedad, es recomendable buscar la información del Consejo Nacional de Emergencias (CNE).

“Atenas es un lugar muy tranquilo –continúa Adriana– aquí no roban autos, no se meten en las casas para robar, por las noches uno puede caminar con seguridad por las calles y parques. Todos los vicios de las grandes ciudades todavía no nos han alcanzado, gracias a Dios”. Lo mismo confirmó Stanislav Tkachenko, quien con su familia recientemente se trasladó a vivir en Atenas. Y todos coincidieron en que esto no es una ciudad turística, sino el lugar perfecto para vivir y criar hijos.

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