Vladimir Kuraev – Nuevo embajador de la Federación Rusa en Costa Rica

(Artículo de Gazeta Rusa # 17, febrero 2009)

 

“Saludo a nuestros compatriotas rusos en Costa Rica.  Para mi, Costa Rica es el regreso a América Latina de lo que guardo mis memorias más lindas: en el pasado, trabajé 15 años en Cuba.”

 

En la embajada Rusa en Costa Rica tuvo lugar un cambio de dirección.  El 5 de noviembre del 2008, mediante Decreto del Presidente de la Federación Rusa, fue nombrado el nuevo embajador: Vladimir Tíjonovich Kuraev.

El 19 de febrero el señor embajador muy amablemente concedió la siguiente entrevista para “La Gazeta Rusa”.

  • Embajador, nuestros lectores quieren saber quién estará al frente de nuestra embajada. ¿Cómo recibió usted su nombramiento de embajador en Costa Rica?
  • Antes que nada, quiero saludar a todos nuestros compatriotas en Costa Rica y también trasmitir un gran saludo de parte de la dirección de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores. Recibí el nombramiento con alegría, en primer lugar, porque antes he trabajado en la embajada de la URSS en Cuba y guardo memorias muy lindas de este tiempo.  Según lo que han contado mis antecesores, supe que Costa Rica es uno de los países más bellos e interesantes de América Latina donde se han creado buenas condiciones para la vida y el trabajo de embajada.  Es un pequeño país intelectual con su propia cara que goza de gran respeto en el ámbito internacional.  Siendo miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, más de una vez ha aportado importantes propuestas de arreglo de conflictos militares.  Por algo será que el presidente de Costa Rica, doctor Óscar Arias Sánchez es un laureado del Premio Nobel de la Paz.
  • Cuéntanos por favor en qué trabajaba usted antes de venir aquí.
  • Soy diplomático de profesión, tengo el rango de ministro plenipotenciario de primera clase. Mi primer nombramiento fue en la embajada en Cuba en los años 80-s donde trabajé primero como secretario, después cónsul y al final, como el cónsul general en funciones en la ciudad de Moa.  Tuve suerte de trabajar en Cuba con unos gigantes del servicio estatal como Constantin Kátyshev, Arnold Kalinin, Vitaly Vorotnikov y otros, de los cuales aprendí mucho.  Después de Cuba ocupaba diferentes puestos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre los cuales fue el de director de la Agencia de Servicio lingüístico, la que realiza traducciones oficiales.  Domino los idiomas francés y español.  Pero por mi primera profesión, soy geólogo, aunque he trabajado poco en esa carrera, después me atrajo el servicio diplomático.  Por la naturaleza de mi trabajo pude viajar mucho por el mundo, visité muchos países de Europa, Canadá, los Estados Unidos.
  • ¿Qué pudo ver aquí? ¿Cuáles son sus primeras impresiones del país?
  • Lo que vi me gustó mucho: es un país muy bello, bien cuidado, limpio al estilo europeo, todo está sólido y bien hecho, el tráfico vehicular está bien planeado, y no solamente en la capital, sino también fuera de la ciudad, lo que pude comprobar después de haber viajado a lo largo de la Pista Panamericana. En teoría, sé bastante sobre Costa Rica, ahora en la práctica tengo que estudiar este país en más profundidad. Visité San José, el Parque Central, el Museo de Oro, el Teatro Nacional, caminé por el bulevar, me asomé a una librería donde compré un libro sobre geología de Costa Rica, ¡es capaz que mi primera profesión aquí me será de provecho!
  • ¿Qué entra en sus obligaciones?
  • Tengo directrices y objetivos principales para trabajar aquí con el propósito de elevar las relaciones entre Rusia y Costa Rica a un nivel más alto. Este trabajo está basado sobre la sólida y fuerte base de legislación que han formado mis antecesores.  Sin embargo, tenemos que desarrollar estas relaciones, que tienen un potencial muy grande, y esperamos que nuestros compatriotas nos apoyen en eso.  Tenemos muy buen desarrollo de relaciones en los ámbitos de cultura, ciencia y educación, también existen relaciones políticas bastante buenas.  El intercambio comercial también se está desarrollando bastante bien; ¡en últimos cinco años creció 10 veces! Aunque dentro del volumen general de comercio de ambos países este intercambio ocupa una parte muy pequeña.  Y este comercio, por alguna razón, por lo general se desarrolla a través de terceros países lo que aumenta su precio.  Pero la cooperación económica todavía tiene un desarrollo muy pobre.  En Rusia existe el deseo de invertir capital en Costa Rica: aquí hay necesidad de mejorar la infraestructura, construir carreteras, puertos, desarrollar zonas turísticas.  Hay que trabajar con esto, buscar y despertar interés, crear proyectos en común.  Pronto una delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica saldrá hacia Moscú, dentro de estas negociaciones seguramente estarán los temas de cooperación empresarial.  Una de las direcciones del trabajo también será el acercamiento en posiciones en los asuntos internacionales. En mis planes de trabajo aquí entra tratar la máxima posible cantidad de personas, conocernos, hablar, porque mi principio general es: cuanto más haya comunicación, tanto menos habrá conflictos.  Tenemos muchísimo trabajo por delante, pero es una pena que somos sólo tres diplomáticos en la embajada, tampoco tenemos un cónsul, por eso estamos muy limitados en nuestras posibilidades. Un cónsul en la embajada Rusa sin falta pronto llegará, pero tendremos que esperar al menos cerca de medio año.
  • ¿Cómo se propone usted trabajar con los compatriotas rusos que viven en Costa Rica?
  • Espero que nuestra colaboración con los compatriotas vaya a desarrollarse muy bien. Me asombró que aquí vive una gran cantidad de gente intelectual, personas de profesiones creativas: actores, músicos, científicos; es un potencial sumamente rico.  Nuestro trabajo se va a basar sobre la ley del compatriota que usted puede encontrar en el libro “Asistencia para los compatriotas rusos en el extranjero”. El principio fundamental de este trabajo es esforzarnos para que los compatriotas sienten que tienen su patria. Vamos a apoyar con todas nuestras fuerzas cualquier iniciativa suya, siempre y cuando sean orientadas hacia la consolidación de Rusia. Todo depende de cómo nos organizamos aquí. La publicación de “La Gazeta Rusa”, en este sentido, tiene una importancia invaluable.
  • ¿Hay esperanzas de que se abre un centro cultural ruso en Costa Rica?
  • Por supuesto, todo es posible, será labor de nuestras manos, no veo ningún obstáculo para eso. Tendremos que elaborar un programa, coordinar con las autoridades locales, encontrar un buen ejemplo. Vamos a necesitar proyectos concretos de las actividades de esto centro, los que promovemos juntos. Existen leyes, reglamentos de ayuda a los compatriotas en el extranjero, tendremos que insertarnos en ellos. El requisito principal es, tener registrada una asociación activa, grande y bien organizada; ustedes deben tener una personería jurídica.
  • ¿Puede la crisis en Rusia afectar el trabajo con los compatriotas?
  • Por supuesto, el financiamiento puede reducirse, todos estamos preocupados por usar los recursos de manera más racional posible. Pero ni un solo proyecto del trabajo con los compatriotas en el extranjero será aminorado, y menos en el rumbo de América Latina que ahora se está reforzando.
  • ¿Qué puede hacer la embajada de Rusia para que nuestros amigos de Ucrania, Bielorrusia y otros países de CEI no se sientan en Costa Rica como ciudadanos de segunda?
  • En lo relacionado con los servicios consulares, lamentablemente, no podemos ayudar en nada. Con estos problemas, la gente tiene que dirigirse a sus respectivas embajadas en otros países. En lo que se trate de actividades generales de índole cultural, nuestra embajada siempre está abierta para todos nuestros compatriotas, en el caso de que ellos mismos se cuentan entre la cultura rusa. Está claro que nuestra embajada físicamente no puede atender a todos sin excepción los que desean venir, por eso normalmente invitamos 50-60 personas de los más activos sin distinción de su nacionalidad o ciudadanía.
  • Y ahora, la parte menos formal. ¿De dónde viene usted?  Cuéntenos un poco sobre su familia.
  • Soy ruso, ortodoxo, un moscovita por origen, aunque por fuerza de destino nací in Lípetsk. Puedo alabarme con tener, entre mis familiares, una actriz muy famosa Valentina Sperántova.  Estoy casado; mi esposa es profesora de francés, pero ahora no está trabajando. Ella tuvo que quedarse en Moscú a cuidar a mi anciana madre y a nuestra hija de 18 años quien está estudiando en la universidad de idiomas, en la carrera de traducción.   Tenemos dos hijos: el hijo mayor nació en Moscú, ya es mayor, casado y me hizo abuelo; y la hija nació en Cuba.
  • ¿Puede recordar algunas historias divertidas de su infancia?
  • Estudié en la escuela # 175 de Moscú la que está en la calle Gorky. Estábamos en una sección muy unida, allá había hijos de famosos músicos y compositores, igual que hijos de simples conserjes. Por lo general me portaba muy bien, pero una vez hicimos una travesura: los chicos y yo untamos la pizarra con jabón y además le echamos azúcar al tintero de la profesora de lengua rusa. No la queríamos porque nos insultaba llamándonos “señoritos alimentados con confites y dulces”; pero ahora, por supuesto, siento vergüenza al recordar eso.
  • ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
  • Bueno, ahora ya no me queda nada de tiempo libre. Pero en general, me gusta mucho la música; desde niño estudié viola y piano en la escuela del Conservatorio de Moscú. Mis compositores favoritos son Tchaikovski y Beethoven.
  • ¿Su chiste favorito?
  • En Cuba contaban un chiste: Una vez Fidel dijo: “Oigan compañeros, creo que últimamente están muy vagabundos. Hay que festejar menos y trabajar más. Vamos, repitan conmigo: “Trabajo sí, fiesta no!
  • Repitan más: Trabajo sí, fiesta no!”…
  • “Trabajo sí, fiesta no!
  • Trabajo sí, fiesta no!” –
  • Repitan y repitan……….. la gente, bailando, y bailando…
  • Y lo último: ¿qué puede esperar nuestra “Gazeta Rusa” de la embajada?
  • Colaboración sistemática en forma de pequeños artículos, ayuda en el trabajo con autoridades locales, interacción con Moscú.
  • ¡Gracias, Vladimir Tíjonovich! Usted realmente nos entusiasmó.  Creemos que nuestra colaboración se va a desarrollar con gran éxito y esperamos que en el tiempo que le toca trabajar en Costa Rica, usted logrará a cumplir con todas sus metas y tareas.