Reino de agua

Elena Polster.

Recientemente visitamos un lugar recóndito donde todo fluye, corre, embulla y salpica. Incluso, ¡a la entrada se venden capas impermeables para aquellos que temen mojarse! Tuvimos suerte, mientras caminábamos, dejó de llover temporalmente y salió el sol. Inmediatamente brillaron las frescas hojas verdes y las flores, ¡pájaros y animales se alegraron!

Este lugar no está muy lejos, a solo 1 hora en automóvil (50 km) de San José, en ruta hacia el volcán Poás, precisamente, 6 km después de la pequeña ciudad de Vara Blanca. Hace mucho tiempo planeábamos visitar este parque, pero el alto precio de entrada nos había detenido: este parque privado cobra $ 44 de entrada a extranjeros, por persona, y costarricenses y residentes pagan $ 26 cada uno. Los niños extranjeros (de 3 a 12 años) pagan $ 28 y niños costarricenses – $ 17. Por dicha, hace poco supimos que los educadores y sus cónyuges con carnet, miembros del colegio profesional COLYPRO, pagan solo la mitad. Este lugar, de hecho, se ha montado principalmente para turistas extranjeros por lo que no es de extrañar que incluso le pusieron el nombre en inglés: “Waterfall Gardens”. Fue abierto por primera vez en el 2000.

¡Pero vale la pena! Todo está hecho con comodidad y muy bonito: en medio de la selva salvaje hay buenos senderos, se construyeron escaleras muy fuertes, en todas partes se instalaron quioscos y bancos dispuestos en los lugares más bellos para tomarse las fotos. No es de extrañar que muchas personas allí celebran bodas. Hay un zoológico con pájaros, mariposas, monos, serpientes y ranas, ¡incluso tiene pumas y jaguares! Cuando a uno le da hambre después de una larga caminata por el terreno montañoso, puede almorzar allí mismo, en el restaurante, que se encuentra al lado de los comederos para colibríes. Hay un bar, sin embargo, la muchacha encargada estaba aburrida, ya que no aparecían los que quieran tomarse un trago. En esos parques, viene gente que trata de llevar un estilo de vida saludable. Allí también uno puede alojarse en un hotel acogedor, donde una habitación para dos personas cuesta $ 500 (pero cuidado, ¡en ciertos días es el doble de caro!). Hay un lago donde se pescan truchas y un pequeño museo: una casa campesina con utensilios antiguos y frente la entrada está la típica carreta con bueyes.

La atracción principal del parque son cinco cataratas que van en cadena en el río La Paz. La primera y más grande es llamada “El Templo”, más abajo de ésta está “Magia Blanca”, a continuación, “La Encantada”, detrás de ésta – “La Escondida” y la más baja y última, lleva el nombre del río, “La Paz”, de 37 metros de altura y que se puede ver desde la carretera. Allí, en una curva pronunciada, hay un puente, lleno siempre de turistas fotografiándose con esa de fondo y donde se venden artesanías y frutas locales. Anteriormente, había un hermoso puente de madera de forma semi redonda, pero por el fuerte terremoto del 2009 se destruyó y ahora, el nuevo puente de hierro es de aspecto más común, por lo que se perdió una gran parte del encanto. El resto de las cataratas no se pueden ver desde la carretera, solo se pueden admirarlas al entrar al parque.

Desde la entrada principal no es tan lejos el ir a las cataratas pues es menos de un kilómetro. En el camino, los turistas admiran la selva tropical: árboles gigantes, cubiertos de bejucos y llenos de epifitas… los helechos arbóreos, las heliconias de color rojo vivo, bromelias de diferentes colores, orquídeas blancas y moradas… Vimos incluso una rara flor “paloma blanca” (Peristeria Elata). El bosque ocupa un área total de 28 hectáreas y por su territorio se extienden senderos con una longitud total de 3,5 km. Si lo desea, uno puede pasar allí paseando todo el día; el parque está abierto de 8 a.m. a 5 p.m.

Los senderos, las escaleras y las plataformas se construyeron tan hábilmente que los turistas pueden acercarse a las cataratas y tomar fotos de todos lados, ¡incluso desde abajo! Desde ahí sale un fino velo de agua y con frecuencia la lluvia real cae del cielo, el viento frío obliga a los turistas el abrigarse con capas y chaquetas impermeables. Esta área se encuentra a una altitud de 1450 metros sobre el nivel del mar. Y no olvide llevar zapatos cómodos y cerrados, con suelas no resbaladizas, para evitar caídas y lesiones. Y también tenga en cuenta: no hay área de picnic en La Paz Waterfall Gardens y no está permitido llevar comida allí. Por supuesto, si uno trae un par de sándwiches y una botella de agua, no se les van a quitar, pero para hacer la carne asada, ya no será posible.

Y lo más agradable espera a los turistas al final. Cuando ellos, ya agotados por los descensos y ascensos, finalmente llegan a la última catarata, ¡sorpresa! ¡No tienen que volver a escalar de regreso porque cada 15 minutos viene un autobús gratuito que lo lleva a uno rápidamente a la entrada, donde usted dejó su querido y cómodo auto en el parqueo!