Yekaterina (Katya) Kámneva, pianista

Elena Polster.

Ekaterina Kámneva es de Semipalatinsk, Kazajstán. Se ha dedicado a la música desde la edad de seis años y es u pianista clásica de profesión. Katya se fue de Kazajstán a los Estados Unidos hace más de 20 años y allí se casó con un estadounidense. Sin embargo, su sueño americano se convirtió en una pesadilla pues ha estado separada de sus tres hijos durante más de un año, por lo que continúa luchando duro.

Conocí a Katya por medio de un amigo común que vive en Nueva York. Fuimos a Guanacaste y la encontramos en Playa Potrero, no muy lejos de Playa Flamingo. Allí ha estado viviendo durante varios meses en una linda casa con piscina, con una pareja estadounidense, que en ese momento le brinda acogida.

– Comencemos en orden. Cuéntanos un poco sobre cómo vivía en su tierra natal y por qué decidió emigrar.

– Nací y crecí en Semipalatinsk, en la Republica de Kazajistan, que era parte de Unión Soviética, donde en esa época había un sitio de pruebas nucleares donde probaban bombas atómicas. En mi ciudad alrededor del 40 % de la población es de origen ruso. Mi familia es rusa, solo que mi abuela es alemana. Comencé a tocar el piano a la edad de seis años, me gradué en la escuela de música y luego del colegio musical. Mis padres siempre me apoyaron y me transmitieron, por herencia, sus habilidades musicales y artísticas: mi abuela cantaba muy bien, mi padre pintaba en su juventud y mi madre es diseñadora de modas. Vivíamos muy bien. Pero después de la proclamación de la independencia de Kazajstán, todos los rusos comenzaron a irse. Hubo una oportunidad para emigrar a los Estados Unidos y me fui a la edad de 21 años. Después, mis padres y mi hermano se mudaron también. Este vive ahora en Nueva York y aquellos en Florida.

– Usted dice que vivía en diferentes países. Hablenos un poco sobre esto, por favor.

– Sí, unos dos años después de emigrar a los Estados Unidos, mi esposo y yo nos mudamos a la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, . Nuestros movimientos por todo el mundo estaban relacionados principalmente con el trabajo de mi ex marido  en finanzas internacionales. En África nació mi hijo mayor quien ahora tiene 17 años, y por eso Sudáfrica se ha convertido en una parte integral de mi vida. África en general es un lugar muy especial, atrae con la profundidad y la versatilidad de su cultura, desde la tribal africana hasta la de los afrikáans, además tiene la extraordinaria belleza de la naturaleza y una hermosa arquitectura. En África, progresé aún más en mis habilidades profesionales: en la Universidad de Ciudad del Cabo tomé clases de piano con un pianista británico muy famoso cuyo nombre es Graham Fitch. Un maestro maravilloso, aprendí mucho de él.

Luego volvimos y vivimos en los Estados Unidos, en Florida, pero no por mucho tiempo, un año después nos mudamos de nuevo, esta vez a Australia. Mi hija nació allí. Allá, la belleza de la naturaleza tropical y la singularidad del reino animal es increíble. Los australianos son gente muy amigable y cálida. Muy interesante también es la cultura de los aborígenes pues es única. No me gustó el hecho de que estaba muy lejos de todo y de mis padres, porque ya vivían en los Estados Unidos.

Luego, hace 14 años, nuestra familia se mudó a Panamá, donde todavía tenemos una casa grande, una granja con ganado y caballos, pero desafortunadamente no tengo acceso a mi casa en este momento. Vivíamos en las montañas, en un lugar hermoso. La cultura latinoamericana realmente me gustó. Hice muchas amistades rusas allí. Pero aún sentía aislamiento y falta de eventos culturales.

Después de eso, nos mudamos a California donde vivimos por un año. Y luego estuvimos en Singapur durante cuatro años y nos encontramos allí con la cultura asiática. Esta ciudad-país es sorprende por su versatilidad. Mis hijos fueron a una escuela china y hablan chino con fluidez. También yo aprendí un poco y entiendo un par de palabras. Ahí practiqué deportes y entrené seriamente. Decidí incursionar en la competencia de “body-fitness”, ganando el primer lugar obteniendo una medalla de oro. Después de eso, participé en los Campeonatos Nacionales de Singapur en la categoría de “body-fitness figure”, quedando en segundo lugar con medalla de plata.  Participé en muchos campeonatos internacionales en los Estados Unidos, Europa, India, representando a Singapur, e incluso estuve en el Campeonato Mundial en México. En Singapur, también dirigí mi propia agencia de modas e incluso participé en la filmación de una película.

Pero, al final, también abandonamos Singapur. El tráfico y la increíble densidad de población allá son terribles. Por lo tanto, volvimos a Panamá, donde la vida es mucho más tranquila.

– ¡Pero no es normal cambiar tantos países de residencia!

– Sí, al principio estaba feliz de viajar, pero luego eso ya comenzó a agobiar. Ese estilo de vida no se puede llamar estable.

– ¿Por qué decidieron mudarse a Costa Rica?

– Por la educación de los hijos. Antes de eso, yo misma les enseñaba. Pero cuando se suponía que el mayor estaba en décimo grado, me resultó muy difícil cumplir con la enseñanza de tres niños en el hogar.

– ¿Cómo que usted los enseñaba? ¿No fueron a la escuela?

– No, estudiaron en casa, les di todas las lecciones. Los enseñé no solo materias generales, sino también música y arte, deportes, meditación y ruso aprendiendo a leerlo y escribirlo. Ellos son muy inteligentes, tienen diferentes talentos y en la escuela ordinaria solo se aburren y pierden tiempo. Cuando el mayor comenzó a ir a la escuela, no le gustó mucho y no tuvo buena relación con los maestros. Estos exigieron que lo medicara por “déficit atencional”, pero me negué rotundamente a hacerlo. Él es un niño totalmente sano, aunque es inquieto, lo cual es bastante normal para un niño saludable, lleno de energía e inteligente. Y, en general, creo que hay muchos problemas en el sistema educativo occidental moderno, pero no entraré en ese tema. Al fin lo saqué de la escuela y decidí que yo mismo le enseñaría mucho mejor. Y luego los menores comenzaron también con la educación en casa cuando crecieron un poco. Yo tenía programas especiales en todas las materias y todos los niños estaban en niveles diferentes; aquellos fueron años de arduo trabajo, pero vi el resultado de mis esfuerzos ya que tuve una relación muy estrecha con ellos. A lo largo de los años de trabajo, también desarrollé un estilo educativo muy especial, un enfoque de enseñanza. En el último año de educación en el hogar, los inscribí en la escuela en línea “ForestTrail Academy”, la que tiene su sede en Florida. El hijo mayor necesitaría documentos que confirmaran su educación para un futuro ingreso a la universidad. Los niños estudiaron on-line durante varios meses, pero los programas eran demasiado estandarizados, no flexibles y no tenían en cuenta las habilidades y talentos de mis hijos. Mi hija está más desarrollada en arte e idiomas, el hijo mayor es un genio en las matemáticas y las ciencias naturales, y el hijo más joven – un talento en todos los aspectos pues cualquier cosa que comience, tiene buen éxito en todo. Los niños aprobaron los exámenes a la perfección y terminaron el programa anual antes de lo previsto y luego no continuaron estudiando allí porque nuevamente comencé a enseñarlos yo, con un programa que correspondía a sus habilidades.

  

Me gustaría mencionar que los voluntarios del programa “Work Away” me ayudaron un tiempo con la educación en el hogar. En Panamá teníamos una casa grande, podíamos asignar una habitación a un asistente, yo les daba tareas y ayudaban en las clases con niños. Durante el último año de educación en el hogar, voluntarios de diferentes países se quedaron con nosotros, vivieron y trabajaron en nuestra casa por par de meses cado uno. A los niños les gustaba mucho, porque cada persona traía consigo algo nuevo, una parte de su cultura y tradiciones. De cada uno de ellos aprendieron algo interesante. Hicimos buena amistad con estos jóvenes de diferentes países, y aún mantengo relaciones con ellos. Una joven de la India, es una maravillosa artista y escaladora y ahora estudia en los Estados Unidos. Tengo ideas para escribir libros para niños, así que ya me puse de acuerdo con ella para el futuro, pues será mi ilustradora. También había un chico que les enseñó a mis hijos a practicar yoga y tocar la guitarra. Y también tuvimos otro voluntario – un chef de Francia, que cocina increíble. Entonces, tuve muchas impresiones excelentes, estoy muy satisfecha con este programa.

– ¿Y en qué escuela estudian ahora sus hijos? ¿Y cuál es su opinión sobre esta escuela?

– Estudian en una escuela privada en Brasilito llamada «Costa Rican International Academy» (CRIA). No está mal y los niños también van allí con gusto. En general, me gusta vivir en Costa Rica, me siento como en casa aquí. Es una sensación muy extraña, hay algún tipo de energía muy especial pues nunca me he sentido así en otros países donde he vivido.

– ¿Qué más le gusta en Costa Rica?

– Su gente y su maravillosa naturaleza. Hice buenos amigos aquí. También me sostiene el hecho de que hay una diáspora rusa muy grande y bien organizada. Aunque en todos los países hemos encontrado a nuestra gente y en todas partes había amigos con quienes todavía mantengo una relación. Me gustaría quedarme en Costa Rica, pero todavía estoy en un limbo.

– Katya, ¿qué quieres decir cuando hablas de estar en limbo?

– Después de mudarme con mi familia a Costa Rica, me encontré en una situación muy difícil. Tuve que terminar con mi matrimonio de muchos años: el control total y el abuso psicológico por parte de mi marido en los últimos años se ha vuelto imposible de tolerar, y luego me quitó a mis hijos por completo, los aisló, y se me impidió el acceso a nuestra casa. No sabía qué hacer, me quedé sin hogar, sin hijos, sin medios de subsistencia, en un país extranjero al que me acababa de mudar. Es doloroso hablar de esto, porque fui una madre amorosa y una esposa fiel durante casi 20 años. Hubo buenas personas que me refugiaron, me ayudaron en momentos difíciles y aún me ayudan a no desanimarme. Estoy muy agradecida con ellos por esto. Por más de un año no he tenido contacto con mis hijos, tan cruelmente separada de ellos. Ahora estoy en el proceso de recuperarlos. Las organizaciones INAMU y PANI participan en mis procesos y también trabajo con un abogado local, una persona maravillosa enviada por Dios a mi vida. Todos los derechos están de mi parte, pero los procesos requieren mucho tiempo y esfuerzo. Pero no pierdo la esperanza y hago todo lo que esté en mi poder. En general, soy una mujer fuerte, como mi abuela Katya , de Siberia.

– Katya, admiro su fuerza de espíritu y la inflexible voluntad rusa. Le deseo muy buena suerte para restablecer sus derechos y reunirse con sus hijos.

– Gracias, querida Lena, me conmueve su preocupación y participación y me alegra conocerla.

– ¿Y cuáles son sus planes para el futuro cercano?     

– Por supuesto, lo más importante, quiero recuperar a mis hijos y no me canso de pelear. Los planes para el futuro están ligados a mi profesión de pianista y soy una persona erudita. El próximo mes tendré el estatus migratorio que me permitirá trabajar legalmente en Costa Rica, así que en este momento estoy buscando perspectivas profesionales en San José, contactos en la música. En un futuro cercano, me gustaría continuar desarrollándome profesionalmente, tal vez dar conciertos, enseñar clases de piano y canto. Pienso en mudarme a San José en agosto, me gusta su clima fresco y su vida social y cultural.

(Epílogo: Después de la entrevista, Katya y yo cantamos canciones rusas y tocamos el piano, el instrumento que sus amigos americanos prácticamente ya le regalaron a Katya. Ésta tocó para nosotros Chopin, Tchaikovsky y Rajmáninov y dijo que le encanta la música clásica. Pasamos muy buen tiempo con ella!…Y me elogió pues  dijo que yo soy ¡una pianista muy buena!)

Para contactos con Katya: YekaterinaKamneva@gmail.com