Concierto “Gala Lirica Internacional Costa Rica-Rusia”

Natalia Gorshkova.

El Teatro Nacional de Costa Rica, aunque cede en tamaño al Teatro Bolshoi, en su escenario se llevan a cabo espectáculos no menos grandiosos. El sábado 19 de mayo los espectadores, elegantemente vestidos, llegaron al concierto de ópera, donde se presentaron la cantante costarricense, solista y director de la Ópera de Cámara Anayancy Quirós (soprano) y el trío de Rusia, la solista del Teatro Bolshoi Elena Okolysheva (mezzosoprano), el profesor de arte vocal Vladimir Chernov (barítono) y la acompañante pianista virtuosa Irina Kaufman.

El concierto consistió en dos partes, la primera de las cuales fue dedicada por completo al compositor Sergei Rachmaninoff (1873-1943). Sonaron sus canciones “Aquí es bonito” y “No canta, bella, conmigo…”. Anayancy admite que las ensayó durante mucho tiempo e interpretó en lengua rusa, que ella todavía no sabe, pero tiene muchos deseos de aprender. Desde el salón de actos se llamaron al escenario a los invitados de honor, las bisnietas del gran compositor, Alisson y Natalie Wanamaker. Aceptaron con gratitud los aplausos de la audiencia. En la casa de los descendientes de Rachmaninoff, cerca de San José, están guardadas sus reliquias: la biblioteca de partituras y documentos y, lo más importante, su viejo piano, y muchos costarricenses, especialmente los que han unido su vida con música, saben que en su país hay un pedazo de la vida del compositor ruso.

Se hizo un gran trabajo preliminar para el concierto. El evento se realizó con el apoyo de la Cámara de Turismo y Comercio Costa Rica-Rusia y sus miembros les dieron una cálida bienvenida a los artistas. La audiencia en la sala fue muy bondadosa y consistía en su mayoría de costarricenses quienes seguían con atención los subtítulos de traducción en la pantalla detrás de los cantantes; por conveniencia, algunas obras han sido traducidas al español. El invitado de honor del concierto fue el Embajador de la Federación Rusa en Costa Rica A.K. Dogadin.

La segunda parte encantó el oído del público con los extractos de las más famosas óperas italianas, por ejemplo, el aria de Leonora de la “La forza del destino” de Verdi (la única escrita especialmente para el teatro ruso «¡Pace, pace, mío ​​Dio!» – por encargo de la Gran Teatro de Cámara de San Petersburgo); también se escucharon obras interpretadas por Elena Okólysheva en francés. Y en la final, por supuesto, hubo canciones rusas y romances, “Camino largo” y “Kalinka”.

Vladimir Chernov también despertó el entusiasmo del público porque salía en el escenario cada vez en una nueva imagen – en una, interpretando el romance de Rachmaninoff “Cristo ha resucitado” de manera penetrante y seria, en otra, hizo el papel de conquistador de corazones femeninos, con el fervor y bailando, para luego presentar cojeando, el tormento de un personaje a punto de morir. El público lo entendió sin palabras, incluso si no conocían el idioma en el que actuaba. Así, fue puesta en práctica la idea de Anayancy, que ha querido mostrar en este concierto que la música no tiene fronteras y se comprende sin palabras del oyente de cualquier nacionalidad. ¡Y lo logró de forma excelente!