Noche de literatura, humor y folklor en Café Anka

Elina Čulkstēna.

“En la noche de un sábado de abril nos reímos con todo el corazón porque todos los chistes son buenos!

¡Una noche de humor con elementos de sátira, donde cantamos, bailamos, bromeamos, parodiamos, contamos chistes, hicimos escenas, dibujamos, pintamos caricaturas, soplamos pompas de jabón y expresamos nuestra personalidad creativa popular!”

Puedo decir que casi todo el programa, anunciado con osadía en Facebook con el nombre de la ‘Humorina’, lo logramos realizar en esta noche. No salió bien el concurso de la caricatura de un ser querido: los participantes, excepto por el Dr. San Sanych, que se representaba a sí mismo querido con un alto grado de certeza, parece que no pudieron elegir el objeto de su ímpetu artístico. Y no logramos disfrutar de cantar canciones alegres con karaoke, ya que la Internet flotaba y nadaba… Por eso en otra ocasión, grabamos todo el repertorio en el equipo de memoria segura y nada va a interferir con las canciones populares.

Entonces, al principio, Stas Samodelkin y Natalia Gorshkova en dúo nos alegraron con anécdotas escolares. Las rimas divertidas sobre el vaso, con su propio acompañamiento en guitarra, luego cantó Elena Polster y un poco más tarde, su humilde servidora salió con casi una balada sobre un cabrito gris, en el estilo del aria del Conde de “Rigoletto” de Verdi, con que recompensó a los pacientes oyentes. Con su característica ironía y entonación de un nativo del país Báltico, Gunnar Chulkstens leyó para el público el monólogo de Mikhail Zadornov sobre el negocio ruso.

Luego hubo un breve receso para que todos pudieran refrescarse con sabrosas y nutritivas obras maestras culinarias de la cocina del Café Anka. A continuación, en la escena aparecieron las Nuevas Abuelas Rusas, interpretadas por Alexander Lotarev y Stas Samodelkin, que presentaron un diálogo de su propia autoría, donde introdujeron todo su talento. Por cierto, también hubo una escena de imitación de un dúo de la época anterior, de unas abuelitas alegres, favoritas en toda la Unión Soviética – Veronica Mauríkievna y Avdotia Nikítichna – escrita personalmente por Elena Polster, la que interpretó con Elina Chulkstene. El público estaba contento con las bromas de todas las abuelitas, aplaudió y gritó “¡Bravo!”.

La segunda parte de la noche fue casi totalmente competitiva; todos los participantes del encuentro adivinaban el final de los proverbios y dichos, o inventaban las terminaciones divertidas e inesperadas para ellos, también adivinaban las mismas con la pantomima de los animadores de la competencia. Incluso en el concurso de las “burbujas de jabón, o Concurso de fanfarronería”, se animó participar un gran número de personas que querían elogiarse inmodesta y públicamente y, lo más importante, ¡en voz alta! Todas las competiciones tuvieron ganadores, a los que se entregaron premios por parte de la Asociación “Centro Cultural Costarricense Ruso”, amablemente preparados por Elena Polster. En la lotería se jugó una camiseta con un oso de Rusia, que Nina Vóronova donó para este fin. Toda la suma de la lotería fue entregada al fondo de la Asociación.

Pasamos un tiempo muy divertido e incluso cantamos juntos la canción del final, con música de la película animada “Los músicos de Bremen”.