Festival Internacional de las Artes

Elena Polster.

En marzo o abril en San José tradicionalmente se lleva a cabo el FIA, Festival Internacional de las Artes, con la particularidad de que en años impares es nacional, y en años pares es internacional. El primero se celebró en 1989. Su objetivo principal es “promover, difundir, fortalecer y promocionar la producción artística costarricense como actividad generadora de desarrollo, a través de la organización de festivales nacionales e internacionales multidisciplinarios”. https://si.cultura.cr

En el 2014, el país invitado de honor fue Rusia, y en el 2016 se llevó a cabo en forma abreviada y sólo en la Zona Sur del país, ya que el gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC), que por primera vez llegó al poder en ese año, no pudo organizar el evento al nivel adecuado. Pero el año pasado, el Festival se desenvolvió en todo su esplendor, involucrando a 135 equipos locales y extranjeros. Y este año, para cumplir con el orden establecido, el evento número 16 fue nuevamente internacional.

El FIA del 2018 se llevó a cabo durante 10 días, del 7 al 15 de abril. Su lema fue “La ventana para descubrir el arte”. El país invitado de honor esta vez fue Colombia y contó con la presencia de más de mil artistas, tanto nacionales como de otros países: Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Guatemala, Haití, Holanda, México, Noruega, Perú y Uruguay. Actuaciones teatrales y de circo, conciertos y carnavales se llevaron a cabo en los siete teatros más grandes de San José y dos sedes al aire libre. Esta vez el festival no se realizó en el parque de Sabana, como de costumbre, sino en el centro de la ciudad de San José y en San Pedro.

Pudimos asistir, en la presentación final , a un concierto de los grupos colombianos ‘La Mambanegra’ y ‘Sistema Solar’, en la Plaza Roosevelt. La irrepetible romántica de una plaza sumergida en la negra noche tropical, llena de personas sentadas en la hierba o de pie , moviéndose de un lugar a otro, con explosiones de rayos de luces y rugido de altavoces, lo conquista y cautiva a uno, lo obliga a moverse al compás de los ritmos calientes y cantar al unísono de melodías familiares. En las calles vecinas, cerradas al transporte vehicular, se degustan el arroz con pollo,  los chicharrones, tacos y otros platillos típicos costarricenses. Las bebidas, estrictamente sin alcohol, nada de humo de tabaco,  orden completo y tranquilidad – caracterizan este, el festival más grande de América Central.