Primer festival de Cultura Rusa en Costa Rica

Elena Polster.

¡El domingo pasado, 10 de junio, la bandera rusa ondeó en el Instituto Tecnológico en Cartago! Por primera vez en la historia de Costa Rica y sus habitantes –  estudiantes y profesores del Instituto, al igual que todos los interesados y visitas de alrededores de Cartago, de San José, Heredia y otras ciudades del país – participaron en un Festival de Cultura Rusa. Este evento fue sincronizado con las competencias deportivas masivas que el Instituto organizó. La idea fue de Rosaura Méndez, profesora de este instituto y  figura importante en el deporte universitario internacional, egresada del Instituto de Cultura Física de Leningrado.

Teníamos que apurarnos y “aprovechar el momento”, porque el creciente interés en Rusia, asociado con la Copa del Mundo, pronto podría volver a desaparecer.

Los acontecimientos se desarrollaron rápidamente.  Recientemente, el 22 de abril, Rosaura fue elegida Presidenta de la Asociación de egresados de Rusia y había presentado su idea de organizar el festival, el cual, como supimos después, acariciaba desde hace mucho tiempo. Dos semanas después, un grupo de activistas de la asociación “Centro Cultural Costarricense Ruso” se reunieron en Café Anka para discutir el plan de acción. ¡Y resultó que para ese momento muchos de nosotros ya teníamos algo que ofrecer para el programa del festival! La oferta fue abundante. Mientras que hace varios años era difícil encontrar artistas rusos en Costa Rica, ahora todos, tanto veteranos como la gente artística recién venida, respondieron con gran placer. Como resultado, todo el programa de conciertos se llenó rápidamente hasta “el tope”, lo que en al final del festival creó un problema de naturaleza puramente organizativa. Sin embargo, se gana experiencia y se consideran todos los posibles problemas para la realización de un evento tan masivo en el futuro.

Al crear el programa de presentaciones artísticas, pensamos que sería bueno preceder a la actuación de los cantantes “serios”, con algo más “ligero”, por ejemplo, un baile típico ruso. Por lo tanto, fue creado nuestro grupo de aficionados “Sudárushki” (lindas señoras). La coreógrafa Irina Vóronova estuvo de acuerdo en realizar un baile al estilo de “jorovod”, y la asociación de egresados prestó trajes típicos a las bailarinas que los necesitaban. Natasha Gorshkova consiguió una sala gratis. Ensayamos mucho y con creatividad (solo dos veces, pero tres horas a la vez) ¡y nuestro “jorovod” resultó bastante bueno y unísono!

Pero bueno, contemos todo en orden. En aquella fría mañana del domingo a las 7 de la mañana, toda el área deportiva del Instituto Tecnológico estaba llena de gente. Los estudiantes del Instituto y vecinos de Cartago cada año en estas fechas de junio participan en la carrera atlética, y esta vez también llegaron con alegría, todos delgados y en buena forma, llevando las camisetas iguales con números en la espalda, para probar su resistencia, “mover el esqueleto” y también para verse con viejos amigos. ¡En la competencia se inscribieron 1,500 personas! Entre ellos había adultos, adolescentes e incluso ciudadanos bastante mayores. Los costarricenses aman los deportes. Una carrera de 12 km y 6 km de caminata deportiva se cumplieron con gran entusiasmo. Después de eso, los atletas del Instituto mostraron ejercicios gimnásticos en aparatos.

Los corredores cansados pero felices, se sorprendieron al ver en las mesas de un pequeño mercado improvisado, en lugar del habitual arroz con pollo y los clásicos chicharrones, la comida rusa: pirozhkí con repollo, bliní, varenie, trucha ahumada, salchichas y shashlyk. Y en otra parte de la feria se vendían artesanías traídas de ultramar: las“matrioshkas” de siempre, abalorios, bufandas, cofres de madera, cajitas y llaveros. Ahí mismo estaba sentada una profesora de lengua rusa, vestida con un típico “sarafán” ruso y coronada con un “kokoshnik” rojo. Mostraba al público, que rodeaba su mesa, cómo escribir el nombre de cada uno con letras cirílicas. En otra mesa, los niños pintaban dibujos de matrioshkas con lápices de colores. ¡Pero eso fue solo el prefacio!

La gran exaltación de los visitantes la provocó Elena Iakovlénkova con su asistente, montados en caballos blancos y con banderas rusas y costarricenses en sus manos, y se pasearon por toda el área acompañados con los alegres compases de melodías populares rusas y provocando una tormenta de aplausos.

Rosaura Méndez subió al escenario é inauguró el Primer Festival de Cultura Rusa en Costa Rica, dedicado a la Embajada de la Federación Rusa. Los invitados de honor – el Sr. Embajador A.K. Dogadin, El Primer Consejero de la embajada Sr.  A.M. Kudachkin y la Vicerrectora del Instituto Tecnológico K. Madrizova – fueron recibidos con el pan y la sal, según la antigua tradición rusa. En su discurso de bienvenida, el embajador Sr. Dogadin hizo hincapié en la gran importancia del deporte y lazos culturales para establecer una paz duradera en la tierra.

El concierto lo abrió nuestro “jorovod”, las “Sudárushki” actuaron con éxito, como lo demostraron los aplausos del público agradecido.

Luego, al escenario salieron el ya famoso en Costa Rica barítono Gurgen Mkrtchyan con sus alumnos y colegas de vocal: Marcelo Aragón, Alejandro Cardona y Jill Rodríguez, interpretando arias de las óperas “Eugueni Oneguin” y “Sadkó”, así como algunas canciones populares de autores rusos.

Los espectadores se alegraron con la actuación de una pequeña gimnasta Katya Bryantseva, la que, al ritmo de la música, vueltas y trucos, provocó múltiples exclamaciones de “ahhh”!

Y otra vez sonó la alegre melodía rusa, “!Oh, cómo me gustas, oy-oy-oy-oy!”, y en el campo salió montada a caballo la brillante Elena Iakovlenkova y su asistente Rudy, quien guiaba al equino con riendas , haciendo que corriese  en círculos, dando paso a una actuación fantástica, única para los espectadores de Costa Rica! Elena al principio alzaba ambos brazos, sin agarrarse ni de las riendas ni de la silla de montar para luego tumbarse en el lomo del caballo levantando una pierna y luego tirarse al otro lado de la grupa quedando colgada boca abajo, aparte de realizar otros trucos. Este estilo se llama “Dzhiguitovka”, palabra derivada de “dzhiguit” (caballero en turco), un apuesto jinete, valiente y experimentado, ya que fueron los montañeses del Cáucaso los primeros en inventar el correr a caballo, colgados bajo su vientre, escondiéndose así de las balas enemigas. ¡Fue notable ver a los presentes tomando al menos mil fotos y videos! Seguramente pronto y de boca en boca que muchos lleguen a conocer de ellas y las verá todo el país. Pero de repente… El caballo resbaló sobre la hierba mojada y se cayó levantándose rápidamente ya que estaba bien. Y Elena, como una gata, también inmediatamente se puso de pie y continuó su ejercicio. “Sabía que algún día tendría que caerme del caballo”, nos dijo Elena más tarde. “Pero nada terrible, terminé con solo un golpe en el tobillo”. “Gracias a Dios, en ese momento no estaba al lado izquierdo del caballo, de lo contrario me hubiera caído encima”.

¡Aquel domingo hubo muchas presentaciones variadas! Además de las musicales, también hubo presentaciones deportivas. El grupo de nado sincronizado dirigido por Olga Dyakova, mostró su arte en la piscina. También se presentó un grupo de jóvenes, entre los que se encontraba Francisco Loáiciga, hijo de una compatriota, presentando ejercicios de “calistenia”.

Todo el programa de actuaciones del festival se prolongó por razones objetivas.

Las canciones típicas y populares rusas sonaron muy bellas interpretadas por Irina Petrova y sus jóvenes estudiantes. Ya conocidas por la audiencia de habla rusa, Sofia Nikoláyeva y Pelagueya Alexéyeva compartieron el escenario con niños bailarines procedentes de Monteverde. Estos jóvenes talentos fueron vistos y escuchados por primera vez por los espectadores costarricenses, ¡a quienes les gustó su actuación!

Después del concierto se realizaron las rifas y algunos afortunados (de acuerdo con los números de los participantes de la carrera) recibieron juegos de productos de belleza y sesiones de masaje, recuerdos rusos y deliciosa comida de nuestra cocina. Y al final se exhibió un cuadriciclo “Ural” de producción rusa, y sobre éste se montó ¡una multitud de personas! vestidas con trajes típicos rusos y cargando banderas de diferentes países y colores, que triunfalmente recorrieron el sitio, entre los aplausos de la audiencia.

Video del evento (autor – Val Sorokin):

Y aquí están las impresiones de algunos participantes e invitados al festejo:

“El festival fue grande, bien organizado, la jinete-acróbata fue una agradable sorpresa y un deleite; había muchos vendedores que ofrecían platos de la cocina rusa y una excelente asistencia médica; lástima que no vino mucha gente”.

“Queridas chicas, Elena, Nadya y Natasha, ¡gracias por la idea y la organización del primer festival ruso! ¡Son campeonas!”.

“Estamos contentos de que por primera vez en décadas se haya llevado a cabo un evento de este tipo: tanto adultos, como niños pudieron presentarse con un programa cultural ante los intelectuales locales, estudiantes y profesores. Estaremos agradecidos por esta oportunidad “.

“Gracias ¡Estoy muy feliz, de verdad! Aún hay muchos a los que me gustaría decir “gracias”, por ejemplo, a las dos mujeres costarricenses que participaron con nosotros en la danza, practicando con nosotros en la lengua rusa (!), y aunque a veces les era difícil de entender lo que se esperaba de ellas. Aunque esta no es su cultura, ni sus tradiciones, nos acompañaron en el escenario y bailaron las danzas populares rusa. ¡Eso es lo que queríamos! ¡Este acercamiento de las culturas! “.

“El concierto del grupo de Irina Petrova fue bueno, los niños se desempeñaron muy bien, pero es una pena que el nado sincronizado se llevara a cabo simultáneamente con el concierto; no pude llegar por allá y por acá. Es malo que nuestros egresados no apoyaron el evento lo suficiente, no más de 20 personas vinieron”.

“El festival fue excelente, lo pasé muy bien. La única observación es que los vendedores de alimentos deberían de cubrir sus productos con una película plástica contra las moscas. Pero en realidad, todo estuvo muy bien”.

“Todo fue muy bien, excelente orden, por ser la primera vez, todo fue casi excelente, realmente me gustó. Me gustaría que trajeran más platos rusos típicos, como “borsch”, “golubtsí” y “pelmeni”. También es deseable en el futuro programar mejor las actuaciones, ya que una mujer estaba muy enojada: su hijo y sus compañeros tuvieron que esperar tres horas para mostrar su presentación la que habían preparado por mucho tiempo y con mucho cuidado. Debemos tratar de no repetir errores”.

“Los artistas actuaron perfectamente, pero, diría yo, hizo falta una persona responsable de la escena y quién cuidaría el tiempo de cada actuación. Además, no había suficiente publicidad, en las redes sociales casi no había anuncios, ni invitaciones para un evento de tan gran escala”.

Agreguemos de nuestra parte, que esperamos que este festival no sea el último, ¡y trataremos de mejorar la organización en todos los aspectos la próxima vez!

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Festival de Cultura Rusa