Guerra de cemento en Costa Rica

En mayo de 2014, cuando por primera vez en la historia en Costa Rica llegó al poder el Partido Acción Ciudadana encabezado por el presidente Luis Guillermo Solís, la gente esperaba que en el país mejorara significativamente la situación de corrupción. En memoria de todos están los actos de los últimos años, durante los gobiernos del Partido de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, relacionados con la importación de un sistema de telefonía móvil, equipos médicos y construcción de carreteras. Al principio del período de L.G. Solís parecía que su gobierno comenzaba seriamente a cumplir las promesas preelectorales. Sin embargo, a fines de este año se produjo otro escándalo que demostró que las esperanzas, como siempre, fueron en vano.

El personaje principal, en este caso, resultó ser un joven empresario, Juan Carlos Bolaños. Impulsado por la maravillosa idea de importar cemento barato de China y construir muchos caminos, represas y edificios a partir de éste, organizó una operación bancaria ingeniosa y obtuvo un préstamo de $ 31.5 millones. El 21 de marzo de 2015 llegó un buque al puerto de Caldera con 12 mil toneladas de cemento, que estaba destinado, para empezar, a construir un dique de protección en la playa de Nosara en Guanacaste y luego, para la construcción de nuevas carreteras. Más tarde, llegaron otros barcos más con cemento chino con un peso total de 81 mil toneladas. Sin embargo, estos planes de Bolaños no estaban destinados a hacerse realidad. La Comisión Nacional de Emergencias (CNE), seguida de otras estructuras estatales, comenzó a crear obstáculos, asegurando que el cemento era de mala calidad, vencido, dañado y que no servía para la construcción. El cemento es un producto de almacenamiento a corto plazo y en un clima tropical húmedo se echa a perder muy rápidamente.

Esta difícil situación duró bastante tiempo y de repente, el 29 de junio de este año, estalló un bombazo. A manos de periodistas del periódico digital CRHoy.com llegó la grabación de una reunión secreta que tuvo lugar en un hangar de helicópteros perteneciente a Bolaños. En esta reunión él admitió que no podía pagar al Banco de Costa Rica y que ofrecía un plan aún más astuto: presentar al banco una demanda por supuesta violación del secreto bancario y que tuviera que aceptar el hecho de que Bolaños no devolvería $ 20 millones del crédito que debía (después de haber devuelto una parte del préstamo). Todo esto, por supuesto, por una buena “recompensa” para el subdirector del banco. A partir de ese momento todo comenzó a girar y dar vueltas con velocidad vertiginosa. El escándalo que estalló fue inmediatamente apodado “el cementazo”. El Tribunal Supremo de la República se puso a investigar esta estafa y pronto comenzaron a aparecer cosas sorprendentes:

Se emitió un préstamo multimillonario a Bolaños sin las garantías necesarias, es decir, una compañía de seguros externa actuó como garante. Esto se explica por el hecho de que, como se vio después, Bolaños tenía un hombre de confianza en el banco, un primo en una posición de liderazgo.

El dinero del préstamo se utilizó para pagar el cemento con “orden de compra”, en lugar de la letra habitual de crédito, que es un gran riesgo, de acuerdo con la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF).

Se hizo transferencia a la empresa Sinocem la que, como se vio después, se creó en Costa Rica y era propiedad de Bolaños. La empresa china Sinocem China, un productor de cemento, presentó una demanda contra Bolaños por el uso ilegal de la marca. Luego, el dinero se transfirió a la empresa Sinobuilding Materials Hong Kong, creada a fines de 2015, desde donde se transfirió inmediatamente a las cuentas personales de Bolaños, y desde allí a varias sociedades anónimas. En la provincia de Guanacaste, se identificaron 37 fincas registradas a nombre de la esposa de Bolaños.

Durante el año 2016, el Banco de Costa Rica otorgó a Bolaños siete préstamos suficientes para comprar 368 mil toneladas de cemento; sin embargo, a juzgar por los documentos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), el país recibió solo 93.5 mil toneladas.

Cuando Bolaños compareció ante la Asamblea Legislativa de Costa Rica para rendir cuentas de sus acciones “irregulares”, se hizo evidente que tenía un poderoso mecenas en el gobierno: el asesor del presidente L.G. Solis. ¡El presidente también tuvo que justificarse ante el parlamento del país!

Más y más estadistas importantes resultaron implicados en la estafa de Bolaños. ¡Durante la investigación, se manifiesta que había sobornado a los tres poderes estatales: legislativo, ejecutivo y judicial!

Hasta la fecha, el gerente del Banco de Costa Rica fue removido de su cargo y la presidente de la Junta Directiva renunció mientras que el Fiscal General de la República fue suspendido de la investigación del caso del cemento, debido a falta de confianza por su inacción. Un magistrado, Celso Gamboa, también fue implicado en el asunto.

El 3 de noviembre Juan Carlos Bolaños fue detenido y acusado de malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, denuncia calumniosa y simulación de delito, y también arrestaron a cinco altos funcionarios del comité de crédito del Banco de Costa Rica, quienes autorizaron el desembolso del dinero.

En su defensa, Bolaños declara que “la prensa todo lo miente” y que la grabación de sonido escandalosa es “falsa”. En una entrevista para el diario “La Nación” el 26 de julio, aseguró que todos sus préstamos están en perfecto orden y que todo el escándalo relacionado con el cemento se debe solo a la lucha por el mercado, que aún está dominado por las dos compañías muy grandes, Holcim y Cemex, las que artificialmente mantienen los precios internos en el país dos veces más altos que los precios mundiales.